lunes, 23 de marzo de 2026

La desastrosa derrota de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio

La derrota de Estados Unidos en esta guerra será recordada como una de las más desastrosas y vergonzosas en toda su historia, sobre todo una vez superado el periodo de extrema ebriedad que, a consecuencia de su exceso de poder de las últimas décadas, Occidente sufre en todos sus ámbitos.

Los errores que Donald Trump ha cometido hasta ahora en su segunda administración, son ya equiparables en magnitud y gravedad a los que cometió Joe Biden durante todo su periodo como presidente de EE.UU. Y no puede haber duda alguna de que seguirá empeorando mucho más.

Donald Trump no ha hecho nada verdaderamente útil por resolver los muy graves problemas internos que aquejan a Estados Unidos ni por competir económicamente con China, y prácticamente todo lo que en el plano internacional ha hecho ha sido muy equivocado.

Uno de los más asombrosos errores de Donald Trump y su administración, al mismo tiempo que de Israel, ha sido y es aún el no tener idea de a qué se está enfrentando en Medio Oriente.

Esto implica una miopía descomunal. El retraso mental a que invariablemente lleva todo exceso de poder en quienes lo "gozan", conlleva siempre una proporcionalmente directa subestimación de la inteligencia de los demás, de modo que cuando es extremo exhibe a un tiempo un autoconcepto megalomaníaco y heteroconcepto de absoluta estupidez, en que, para el megalómano, todos los demás somos completamente idiotas.

Esta doble distorsión extrema de la realidad propia y ajena, al ser simultánea, genera un efecto en que la fantasía se vuelve doblemente extrema y los errores resultantes son, por decirlo eufemísticamente, completamente indistinguibles de lo psicopatológico.

Cada escalón que Donald Trump ha venido subiendo en su enorme escalera de abusos, intranacionales e internacionales, ha implicado un empeoramiento en su distorsión de la realidad, pasando de lo que hasta hace no mucho no era más que un grave caso de narcisismo a lo que ya es un franco caso de grave megalomanía, con delirios cada día peores y más peligrosos.

Donald Trump está totalmente inconsciente de esto, si bien las consecuencias de este nuevo enorme error, ahora en Irán, le serán muy reveladoras.

La asombrosa ignorancia e imprudencia en esta incursión militar contra Irán, implica este gigantesco error de estrategia, que solo un niño o alguien extremadamente ingenuo puede cometer:

Donald Trump, su administración y sus generales o estrategas militares han actuado en cuanto a Irán exactamente como si Rusia y China fueran absolutamente idiotas, mientras que, por supuesto, la realidad está a diario indicando, desde hace muchos años, y crecientemente, que lo que sucede es lo contrario exactamente.

Pero no he podido ver a nadie en Occidente cuya lucidez o sobriedad sea tal que no esté también "pensando" de esa manera, encerrado en la misma burbuja que Trump, porque los efectos de la decadencia de un país no solo afectan la clase política, sino que permean, en mayor o menor medida, a la gran mayoría de su gente, al menos.

Esta es la escalera de abusos y desvaríos de Donald Trump y su Estados Unidos:

1. Ataca a Venezuela y se apodera de su petróleo, tras mentir innumerables veces, de maneras totalmente inverosímiles, en cuanto a su objetivo. Y a la vez secuestra al presidente Nicolás Maduro. En el acto, en consecuencia, la megalomanía de Donald Trump se agrava notablemente, y llega incluso a hablarse de la posibilidad de secuestrar a Vladímir Putin.

Un factor importante en este agravamiento patológico, fue el hecho de que Trump repitió tantas veces la mentira de que Estados Unidos había utilizado al atacar a Venezuela un arma novedosa y avanzada que desactivó sus defensas (cuando en realidad fue una tración y una especie de golpe de Estado en confabulación con militares estadounidenses), que terminó creyéndose él mismo semejante falsa superioridad militar, además de creerse el poder aplicar otra vez, extensivamente, esa misma capacidad de comprar un gobierno o país fácilmente.

2. Debido a ese agravamiento, Donald Trump amenaza a Colombia, México y Cuba con intervenciones militares.

3. Trump vuelve a amenazar con tomar Groenlandia.

4. Da otro paso concreto ilegal para despojar y expulsar a China de Panamá.

Rusia y China protestan por ello y señalan que Estados Unidos está sustituyendo la diplomacia por la ley del más fuerte, o la ley de la selva.

Es en estos momentos, tras esas demostraciones de salvajismo irrestricto por parte de Estados Unidos, y tras otra igualmente ilegal serie de ataques en la guerra de los 12 días, que Donald Trump decide que puede volver a atacar a Irán.

Y cuando el presidente Trump y su administración cometen este otro muy serio abuso, en la mente de estos no hay, evidentemente, más que una cosa, este increíblemente simple conjunto de actores: Estados Unidos, Israel e Irán. ¡Completamente fácil! ¡Asombroso, pero cierto! Aunque sé que no asombra a nadie (o, en el mejor de los casos, a casi nadie, si acaso) en Occidente, debido al grave caso de decadencia que aquí se atraviesa.

Y en esto no cuenta el hecho de que Donald Trump se haya mostrado sorprendido por la capacidad de respuesta militar que ha mostrado Irán, porque esto ha sido posterior (demasiado tarde), e incluso actualmente Occidente no barrunta todavía esenciales rasgos de la realidad presente, pese a los golpes que, en su borrachera de poder, viene sufriendo a diario de parte de Irán y a través de este país.

Cuando, después de mentir sistemáticamente a diario durante años en cuanto a sus intenciones y sus acciones, Donald Trump reinicia negociaciones con Irán sobre prohibir a este país el desarrollo de armas nucleares, lo que Estados Unidos dijo, con la meridiana claridad de sus acciones, que es la única que importa para cualquier persona sobria, y no las palabras inútiles de un mitómano, fue, en todo momento, exactamente estas dos cosas:

1. A Irán:

Como ustedes han visto en los hechos hasta el hartazgo, en Gaza, Líbano, Siria, y cada día más, no hay ningún límite moral para los genocidios que Israel está dispuesto a cometer para expandirse en la región. El único límite es material. Y nosotros, Estados Unidos, no solo hemos contribuido a esos genocidios, sino que, por supuesto, obviamente, deseamos que se extiendan también a Irán, a todo Irán, como a toda Gaza. Por esto, ustedes los iraníes, a diferencia de Israel, no deben poseer armas atómicas. Es una negociación existencial, en que, pacíficamente (aunque con una flota naval de ataque acechando), les pedimos que acepten lo que más les conviene: morir a manos de los israelíes, como ya han visto de cerca morir a los gazatíes, o lo que menos les conviene: morir a manos de los israelíes y de los estadounidenses mediante ataques conjuntos que ya están más cerca.

Esto es exactamente lo que durante toda la negociación Estados Unidos estuvo diciendo a Irán entre líneas, y es exactamente lo Irán siempre leyó durante todo ese inútil proceso.

Solo eran dos las opciones que Estados Unidos llevó para negociar: dos formas, un poco distintas entre sí, de que los iraníes fueran aniquilados.

Aunque Irán sabía que esa negociación era absolutamente absurda y que no conduciría a ningún acuerdo, sino solamente a otra guerra (a otra serie de ataques de Estados Unidos y de Israel, a los que tendría que contraatacar), aceptó llevarla a cabo solamente por dos razones: 1) Principalmente, para no parecer, ante el resto del mundo, cerrado o indispuesto al diálogo y que, después, en la guerra que iban a iniciar inevitablemente Estados Unidos e Israel en su contra, no pudiera acusársele de haberla propiciado mediante esa cerrazón. Por lo tanto, no era sino un mero formalismo, pero conveniente por diplomacia, que había que cumplir antes del conflicto militar. 2) Para usar ese tiempo para prepararse mejor, para la inevitable guerra, en cualquier cosa que hiciera falta.

Pero la decisión estadounidense de volver a agredir a Irán ha enviado también, a la vez, otro mensaje, en cierto modo aún más importante que el antedicho.

2. A Rusia y China:

Como acaban de ver, con absoluta desvergüenza hemos mentido y nos hemos contradicho innumerables veces antes de atacar a Venezuela y apropiarnos de ella. La verdad no nos importa en absoluto, sino solo mentir, de todas las formas posibles, para alcanzar nuestros objetivos, que, por supuesto, como ustedes pueden ver, son apropiarnos de todo lo que se pueda. La grandeza en nuestro eslogan "MAGA" es exclusivamente material. Todo lo demás no nos importa.

A Rusia la respetamos únicamente en la medida en que nos vemos obligados a respetarla por el hecho de que tiene incluso más armas atómicas que nosotros. A China la respetamos menos porque tiene menos armas atómicas que nosotros. Por esto estamos insistiendo tanto en arrebatarle Taiwán.

Así que ustedes ya saben cuáles son nuestros objetivos al volver a atacar a Irán: No solo aniquilar a los molestos iraníes, sino apropiarnos de su petróleo, como lo hicimos con Venezuela. Esto nos permitirá dominar el mundo. Obviamente, en la misma línea de todo lo que cada vez más venimos haciendo en contra de China (en Panamá, en México, en Taiwán y en muchos otros países), una de las primeras cosas que haremos al apropiarnos de Irán será evitar que China reciba petróleo de cualquier país de Oriente Medio.

Esto nos permitirá dominar al mundo no por nuestro trabajo (no trabajando tanto como los chinos), pues esto es algo que ya no queremos hacer, porque ya nos acostumbramos a la comodidad de la falta de competencia, sino mediante la explotación de los recursos naturales de países de los que todavía podemos apropiarnos por medio del armamento que aún nos queda de cuando, a causa de la Guerra Fría, nos vimos obligados a trabajar en serio.

Y una vez que hayamos llegado a este punto, recuperaremos todos los excesos de hegemón (la explotación sexual infantil irrestricta, entre muchos otros) que ustedes y otros desquiciados comunistas nos están regateando y robando.

Este mensaje implícito en la agresión de Estados Unidos e Israel a Irán, es tan claramente como acabo de escribirlo, y tan claramente conocido por rusos y chinos, desde esos días en los que se veía acercarse ese conflicto (enseguida del ataque a Venezuela), en gran parte debido a que otro de los rasgos esenciales de la gente cuya inteligencia está muy reducida, a consecuencia del exceso de poder, por ejemplo, como en el caso de los países occidentales, es la jactancia, que uno de los rasgos más salientes de Donald Trump. Este incontenible afán por presumir arrogadas grandezas, evita que Trump mantenga secretos sus más grandes planes. Lo hace sumamente transparente.

Hay un sinnúmero de frases, en distintas formas, con que Trump ha construido claramente ese mensaje.

Sin embargo, puesto que tales frases, aunque repetidas hasta el cansancio, se encuentran un poco dispersas en lo que publica Trump, él mismo y su administración no saben lo que, implícitamente, con sus propios actos, están diciendo, porque se requiere sobriedad hasta para algo tan sencillo como eso. Y las pruebas de que en este caso ni ellos mismos saben lo que están entre líneas diciendo, las veremos más abajo.

Al mismo tiempo, casi todo lo que dice Donald Trump es impulsivo, irreflexivo, emocional y en respuesta a hechos inmediatos, sin mirar más allá de unos cuantos centímetros y minutos. De aquí que incurra en tan numerosas contradicciones.

Algo que facilita que Trump sea aún más contradictorio que meramente por sus descuidos es que además no le importa incurrir en contradicciones involuntarias, porque, obviamente, considera una virtud o fortaleza ser impredecible, desconcertante y, por lo tanto, en muchos casos contradictorio. Es el típico antivalor de la locura como medio de infundir temor y, por este medio, cobrar control de una situación.

Pero aquí el problema principal no está en que Donald Trump no se da cuenta claramente de lo que con sus acciones dice, sino sobre todo en que, como antes mencioné, subestima enormemente la inteligencia de sus adversarios. La gente escasamente inteligente y narcisista, como Donald Trump, se cree más inteligente de lo que es y cree a los demás menos inteligentes de lo que son. En el caso de Trump este doble error es abismal.

Para el caso, esto es lo más determinante, porque no solo implica en Donald Trump la convicción, más o menos consciente, de que, debido a la muy baja inteligencia que atribuye a Rusia y China, (1) estos países no son capaces de darse cuenta del claro mensaje implícito en las acciones de su administración, esto es, de las implicaciones de tales acciones, sino que de que tampoco son capaces de darse cuenta de (2) las posibles consecuencias de tales acciones, ni, si llegaran a vislumbrar algo, serían capaces de (3) idear un plan de reacción eficaz, o serían tan cobardes (tan imbéciles) que no se atreverían a implementarlo, debido al pretenso poder invencible de Estados Unidos, que solo una pequeña parte del planeta actualmente se cree, para su propio perjuicio por no ser más que una pueril fantasía, como amenazar a adultos con llamar a Santa Claus si ellos no se someten a sus caprichos.

Puesto que para la gran mayoría de las personas no es visible la correspondencia analógica que hay entre el plano geopolítico y el estrechamente cotidiano, y por ello tienen grandes dificultades para entender la política internacional, voy a hacer aquí una analogía que va a arrojar luz abundante sobre lo que en ese campo está actualmente sucediendo.

Para ello, voy a reducir el escenario al de una lancha en altamar, en que viajan solamente 6 individuos, llamados Estados Unidos, Israel, Gaza, Irán, Rusia y China. Para el caso, no es necesario incluir ningún otro; estos son los esenciales.

Están completamente aislados de otras personas, y aunque cada uno posee una diferente cantidad de víveres, en total en lo esencial hay suficientes para todos hasta la llegada a un puerto, en unos 30 días, si bien ello implica que unos compartan alimentos a otros.

Durante el viaje, Israel, en complicidad y con la ayuda de Estados Unidos, propina múltiples golpizas y torturas a Gaza, hasta dejarlo moribundo, y se apropia de sus recursos, con el desacuerdo y la airada protesta de Irán, Rusia y China.

A través de todo el viaje, y desde mucho tiempo atrás, Estados Unidos golpea y amenaza de diversas formas numerosas veces (sistemáticamente) a China y a Rusia, declarándose en los hechos enemigo a muerte de ellos, mientras falsamente dice que no es esto lo que ocurre.

Luego, Estados Unidos e Israel dicen que golpearán también a Irán hasta dejarlo agonizante, como hicieron con Gaza, y lo dirigirán y lo despojarán de sus recursos (como, poco antes del viaje, lo hizo EE.UU. con otro individuo cuyo nombre es Venezuela).

Llegados a este punto, es relativamente fácil la respuesta a esta pregunta: ¿Qué va a suceder? ¿Puedes predecir lo que va a suceder? Examina cuidadosamente el breve y muy sencillo relato de hechos que acabo de hacer. Si puedes responder acertadamente, aunque seas un sujeto común, eres, para el caso al menos, un estratega militar mucho mejor que los que en Estados Unidos actualmente están decidiendo si iniciar y si continuar una guerra o no.

Voy a darte una pista que, sin embargo, no deberías necesitar porque prácticamente lo expuse —muy claramente— en el relato, pero voy a analizarlo, de manera elemental, un poco: 

Cuando Estados Unidos e Israel golpeen, dirijan y despojen también a Irán, van a ser ante Rusia y China mucho más fuertes por dos causas: 1) Porque no tendrán ya a Irán como aliado (aquí hay que tomar en cuenta también su posición geográfica estratégica) y 2) porque tendrán muchos más recursos (más alimentos, más energía) para fortalecerse y golpear enseguida también a China y Rusia, lo cual es absolutamente previsible, habida cuenta la dinámica de décadas y sobre todo en los últimos años de Estados Unidos y su aliado Israel.

Dudo que la mayoría de las personas no haya sido nunca víctima, en la infancia, adolescencia o adultez, de uno de esos sujetos cuya única razón para existir es hacer daño a otros (a todo el que puede hacerlo), y que resulta en extremo molesto, por la obsesiva y muy repetitiva persistencia de sus abusos, cada vez que tiene la oportunidad, sobre todo al notar la vileza del hecho de que sus abusos no son provocados más que por envidia. Quienes nunca en la vida se han encontrado en semejante situación, es muy probablemente porque en parte han sido ellos los victimarios o, menos probablemente, por haber vivido en un entorno demasiado artificial.

Pues Estados Unidos es, obviamente, en relación con China, ese insufrible buscapleitos, desde hace mucho tiempo y tanto más cuanto más China progresa.
 
Si a pesar de este ejemplo y de tus conocimientos de los hechos internacionales que se vienen repitiendo de diversas formas desde hace años, no captas la esencia de lo que te acabo de decir, tengo que decirte, con toda franqueza, que padeces un serio problema psicológico, de falta de empatía, que a su vez está determinando, entre otros muchos problemas muy importantes, que no puedas entender hechos esenciales de las relaciones internacionales; lo cual debería ser posible a todos, elementalmente.

Además, hay que tomar en cuenta el hecho, muy relevante, de que China depende, en parte importante, de los "víberes" (la energía) que Irán le comparte.

Entonces, repito, ¿qué sucederá enseguida ante esa situación, en dicho bote?

La respuesta es muy sencilla: Rusia y China ayudarán a Irán, para que este no sucumba, no sea despojado de sus recursos y no perderlo como un aliado.

Aunque China podría recibir de Rusia los recursos que necesita en el caso de que Irán fuera derrotado y despojado por EE.UU. e Israel, el problema para estos países asiáticos es mucho más importante que eso. Es, de hecho, existencial, de vida o muerte, porque, como ya antes dije, tal desenlace fortalecería a Estados Unidos e Israel y, al mismo tiempo, en cierto modo duplicaría ese fortalecimiento porque al mismo tiempo debilitaría a Rusia y a China. Y, además, Estados Unidos inmediatamente usaría tal ventaja para atacar y despojar del mismo modo a otro país, y así fortalecerse aún más, para, acrecentada lo suficiente su fortaleza, atacar y despojar a China y luego a Rusia.

Este ataque a China o Rusia, como ya he explicado varias veces en otras publicaciones, resultaría en una defensa unida de estos; pero se complicaría en extremo para estos salir bien librados o les sería incluso imposible, dependiendo de hasta dónde se haya previamente permitido que Estados Unidos se fortaleciera más absorbiendo países por vía militar, incrementando el ya existente, e inconveniente para todos, desbalance de poder en el planeta.

Y esto, por supuesto, Rusia y China, como los países sobrios que sí son, lo perciben inmediatamente ante esa situación. Como muestran en parte estas declaraciones:

En este punto, [el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov] señaló que Washington no oculta que sus intervenciones en Venezuela e Irán son por petróleo. "Tienen una doctrina de dominio en los mercados energéticos mundiales. Bajo las sanciones cayeron LUKoil, Rosneft. Estas son las primeras sanciones importantes de la administración Trump, y no el legado de [Joe] Biden", afirmó.

"EE.UU. ha visto y ve con buenos ojos el hecho de que Rusia sea marginada de los mercados energéticos europeos", continuó Lavrov. "Biden empezó y Trump está terminando. Se trata de una pretensión abierta de dominio energético en todo el mundo, en todas las regiones", agregó.

"Nos están desplazando de todos los mercados energéticos mundiales […] se trata de una situación inusual, un retorno a la época en la que no existía ningún marco de relaciones internacionales. Se ha dicho claramente que los intereses de EE.UU. prevalecen sobre cualquier acuerdo internacional", concluyó.

Lavrov: EE.UU. tiene una "doctrina de dominación en los mercados energéticos"
21 mar 2026 12:52 GMT

Lavrov: EE.UU. está dispuesto a orquestar golpes, secuestros y asesinatos de líderes de países que tengan recursos deseados
21 mar 2026 12:52 GMT

Ahora entonces te pregunto: Tomando en cuenta que estos dos países se hallan no frente a un problema como cualquier otro, sino ante uno existencial, ¿qué sucederá?

La respuesta, realista, es extremadamente simple: Defenderán a Irán. Pero puesto que Rusia, Estados Unidos y China poseen una gran cantidad de armamento nuclear, tratarán, cuando menos al principio, de que este conflicto se circunscriba a lo convencional y, para facilitar esta precautoria limitación, tratarán de reducirse a una guerra indirecta, a través de Irán.

Pero aquí lo principal es este aspecto: ¿Hasta qué grado será esa ayuda? Ni más ni menos que existencial, por supuesto, porque hasta ese grado es, como mínimo, la amenaza ante la que se encuentran. Esta no es, en modo alguno, una sobrerreacción resultante de alguna hipersensibilidad, sino meramente la reacción común realista de cualquier sujeto o entidad no emborrachada, sino sobria.

Esto no significa que estos dos países vayan a usar todo su armamento para que Irán se defienda mediante él, sino solamente que usarán todo lo suficiente para que Irán gane en esta guerra. Lo que, desde luego, ocurrirá sin la necesidad, sino mucho antes, de que Rusia y China agoten sus armas, y habiendo dilapidado sus adversarios sus propios recursos, al menos políticos, y crucialmente militares.

No hay nada de anómalo en ello. En lo que, en cambio, sí existe una anomalía, y de gravedad, es en el hecho de que Estados Unidos, Israel (y lo que queda de sus alianzas) no hayan previsto esa reacción normal y natural de Rusia y China.

No obstante, Donald Trump ha incurrido reiteradamente en una ingenuidad que revela a todas luces la asombrosa magnitud de su ignorancia en cuanto a esta guerra: Ha pedido, con insistencia, que China participe en la apertura del estrecho de Ormuz, arguyendo que este país es uno de los principales perjudicados por ese bloqueo.

Lo cual no toma en cuenta tres hechos:

1. Irán, como explícitamente lo ha dicho en repetidas ocasiones, está bloqueando el paso solamente a los países enemigos, no a barcos chinos.

2. China puede recibir petróleo ruso.

3. Y lo más asombroso: Puesto que China y Rusia están esencialmente sosteniendo esta sorprendente (para Donald Trump y Occidente) capacidad militar iraní, resulta totalmente absurda esa petición dirigida a China. Es como estar golpeando a alguien y enseguida pedir a los padres y entrenadores de defensa personal del agredido su intervención para poderlo golpear fácilmente.


Ventajas de Irán frente a Estados Unidos e Israel en esta guerra


1. Estados Unidos está mucho más lejos de Oriente Medio que Rusia y China.

2. La experiencia en combate de Rusia es mucho mayor que la de Estados Unidos.

3. Las capacidades de producción de armamento de China y Rusia son mucho mayores que las de Estados Unidos e Israel.

4. La tecnología del armamento ruso es más actual que la del estadounidense y el israelí.

5. Los únicos países realmente afectados por el bloqueo del estrecho de Ormuz son los enemigos de Irán. Rusia puede proveer petróleo a China e India.

6. La lucha de Estados Unidos y de Israel en este caso, como normalmente ha sido, es por codicia expansionista, por autoritarismo y discriminación racial, además de por, sencillamente, distraer la atención de los estadounidenses de los graves problemas internos que su presidente está desatendiendo y la nefasta desatención de la competencia comercial y tecnológica con China. Mientras que la lucha de Irán, Rusia y China es existencial. Así que estamos ante otro caso, como el de la guerra de la OTAN contra Rusia a través de Ucrania, de otra lucha por capricho y ambición contra otra lucha existencial, respectivamente.

La conducta decadente y propendiente a los excesos y las contraproducencias, continúa con Trump peor que con Biden, sin diferencias más que secundarias.

7. Sobre la base de dichas ventajas, esta otra es extremadamente decisiva, y su efecto se ha hecho muy visible desde el inicio de esta guerra. Esta gran ventaja que Irán tiene aclara por qué todos los países árabes que hasta ahora han sido atacados por el país persa se resisten extremadamente a contraatacar a este. ¿Te has preguntado por qué estos países no atacan a Irán, como si hubiera una fuerza muy grande oculta que se los impide? La razón es que realmente existe esa fuerza, concretamente, y que estos países la ven, porque conservan un cierto grado de sobriedad, a diferencia de Estados Unidos y de Israel, que están cegados por la megalomanía y la visceralidad con que se conducen.

Esa gran fuerza, oculta (para Occidente, mayormente), es la ayuda que, en todos los aspectos, incluyendo en gran medida el militar, por supuesto, Irán está recibiendo de Rusia y China desde mucho antes de esta guerra, que estaba prevista. Pero entonces te preguntarás por qué esos países árabes no deciden participar, del lado de Estados Unidos (como este ya lo ha pedido), a fin de incrementar las probabilidades de que sea este el bando victorioso, lo más rápido posible.

Porque la razón no es solo cuantitativa, o, dicho de otro modo, lo cuantitativo se reduce a lo cualitativo aquí. Es decir, no vale ahora decir sencillamente "tenemos mucho dinero porque tenemos mucho petróleo y, por lo tanto, podemos comprar muchas armas", porque al depender todo ello de su petróleo es todo ello aniquilable, con relativa facilidad, con misiles por Irán.

Pero ¿acaso no es posible hacer esto mismo a Irán y dejarlo totalmente inutilizado también en respuesta, contratacándolo? Y aquí hemos llegado ya al quid del asunto. La respuesta es un sí en cierto modo, pero a un tiempo un no rotundo y decisivo, porque si estos países atacan las instalaciones petroleras de Irán, este inmediatamente, y sin limitaciones de existencias de armamento (aunque todos esos países se unieran y lo atacaran a un mismo tiempo), debido a sus proveedores, haría lo mismo a esos países; pero con esta gran diferencia: a ellos nadie los ayudaría para poder continuar la guerra (ni a recuperarse después de ella) y a Irán sí: Rusia y China lo levantarían y lo sostendrían, para continuar la guerra (y para recuperarse después de ella).

Todos estos países saben que si atacaran a Irán hasta dejarlo totalmente sin petróleo y, por lo tanto, prácticamente muerto, este país enseguida se levantaría de todos modos, recibiendo petróleo de Rusia y más armas (entre muchas otras cosas) de Rusia y China para continuar la guerra prácticamente como si no hubiera pasado nada. Acto seguido, Teherán haría exactamente lo mismo a esos países, pero con la gran diferencia de que ni Estados Unidos ni mucho menos Israel los ayudarían a levantarse, sostenerse y continuar la guerra, sino que quedarían realmente muertos.

Está de sobra demostrado, a todo el mundo, que Estados Unidos no está en condiciones morales para ayudar a ningún país, sino solo para explotarlo, como en el caso de Venezuela y la Unión Europea.

Por otra parte, si Estados Unidos estuviera en condiciones materiales, por el afán de beneficiarse de esta manera, para ayudar a dichos aliados árabes a recuperarse para continuar la guerra, estaría también en condiciones de ganar la guerra por sí solo.

El hecho de que, obviamente, Estados Unidos está perdiendo esta guerra es una muy clara luz roja para cualquier deseo de estos países de contraatacar a Irán.

Es exactamente lo mismo que ocurre con la absurda petición de Donald Trump a la Unión Europea de que vayan a abrir el estrecho de Ormuz, donde la respuesta implícita en las negativas es "si realmente es posible abrirlo, ¿por qué no lo abren ustedes los estadounidenses, que además ya están ahí, y son "el ejército más poderoso del mundo"?.

Lo mismo es aplicable en cuanto a todo lo que Estados Unidos e Israel destruyan en Irán: Será por este destruido en Israel, como ha estado ocurriendo, con la importante diferencia de que para Irán será menos difícil la reparación, con la ayuda de China y Rusia, que para Israel.

Por mencionar un ejemplo sencillo, si Estados Unidos destruye las centrales eléctricas en Irán, como ha amenazado, Irán hará lo mismo en Israel y en la región. Y no hay en el mundo un país con la misma capacidad para impulsar en otro la independencia de los combustibles no renovables como China. Tal como ha mostrado, hace unos días, en relación con Cuba.

Puesto que ninguno de ambos bandos goza de una gran capacidad de defenderse de los ataques del otro, ambos poseen tantas capacidades de destrucción que, si bien no pueden permitirse, al menos hasta ahora, destruir de maneras indiscrininadas, lo decisivo en esta guerra, con capacidades destructivas similares, no es la capacidad de destrucción, sino las capacidades de reconstrucción y de reproducción (de armamento), y en ambas cosas Irán tiene gran ventaja, por dos razones: por la ayuda que recibe y por la visceralidad e irreflexión de sus agresores, que están convirtiendo esta guerra para ellos en un pantano, que los hunde tanto más cuanto más se mueven.

Todo esto significa que Teherán, Moscú y Pekín tienen todos los ases en esta partida, y sin ninguna duda la ganarán. Es solo cuestión de tiempo y de cómo exactamente van a hacerlo. Lo que también en gran medida dependerá de cuánto tiempo más Trump se resista a reconocer su derrota, aunque todo apunta a que cuanto más tarde en tomar esta decisión, más perderán los Estados Unidos, Israel, la Unión Europea y sus demás aliados, entre otros países del mundo.

Las pérdidas que Irán está teniendo en esta guerra, si bien son también enormes, son en cierto modo mucho menores que las de la mayoría de los países antedichos, porque son de otra índole. Son una gran "inversión" (aunque esta no es la palabra adecuada) a mediano y a largo plazo; un enorme sacrificio para ganar la gloria en la Tierra, mientras que, por el contrario, las pérdidas de Israel y de Estados Unidos son de la índole contraria: son las pérdidas que se derivan de los errores.


Cómo esta guerra está beneficiando a Rusia y China 


1. Como prueba y mejora de su armamento en combate real contra armamento de Estados Unidos.

2. Como medio de conocer mejor en combate real al ejército estadounidense.

3. Es una forma de demostrar la superioridad del armamento ruso y chino sobre el occidental.

4. Es una forma de demostrar que las capacidades de China y Rusia para producir armamento superan, por mucho, a las de sus rivales occidentales.

5. Tomando en cuenta esta mayor capacidad de producción, esta guerra reduce el armamento occidental considerablemente de tal modo que, por su más lenta reposición que los de China y Rusia, ello da por resultado que, mientras que antes Donald Trump apoyaba sus agresiones y provocaciones en su armamento existente (almacenado), pero con atrofia en la capacidad para producir más, después de esta guerra ni en eso podrá apoyarse.

6. Esto echa por tierra el mito, entre los miembros de la OTAN, de que Rusia no podría enfrentar con éxito armamento occidental más avanzado que el proporcionado a Ucrania.

7. Derrumba esa misma ilusión en cuanto a las capacidades de las armas chinas frente a las occidentales.

8. También esto derriba la ilusión occidental, tan persistente como ingenua e infundada, de que Rusia y China, al verse seriamente amenazadas, no se unirían para combatir contra Estados Unidos, aunque sea ahora a través de Irán.

9. Rusia ahora vende más petróleo y a precios más altos.

10. China ahora vende más paneles de energía solar.

11. Irán, Rusia y China ahora tienen un mucho mayor control de Oriente Medio que antes. Es un incremento de influencia estratégica en el uso y el mercado de energía global. Lo cual es una de las contraproducencias más descomunales que un error por avaricia ha generado.

12. El incremento de las probabilidades de destitución de Donald Trump a consecuencia de su guerra contra Irán, es ya notablemente conveniente para China y Rusia, tomando en cuenta su agresividad y arbitrariedad en las relaciones internacionales, y que si fuera sustituido por el actual vicepresidente, James David Vance, posiblemente habría mejoras.


La dificultosa y costosa salida de Trump de esta guerra


Entre los escabrosos caminos que ofrece este tortuoso laberinto hacia la salida de esta guerra a Estados Unidos, el menos costoso es la más rápida retirada. Y, sin embargo, este no será tan "fácil" como parece, sino mucho más difícil, si bien mucho menos difícil que el empecinamiento en continuar con este error.

Dentro de la enorme cantidad de titubeos y contradicciones que Trump en estos días baraja, está la de montar la obra de teatro de que ya ganaron e irse, a concentrarse en atacar a Cuba, inmediatamente, para no dar tiempo para que se le reproche su derrota.

Sin embargo, habrá quedado atrás, con Irán, una ingente deuda de reparación de daños con pago pendiente y un deudor abandonado y solo: Israel.

En esta otra etapa de los desvaríos internacionales del presidente de Estados Unidos, habrá otras muy graves ingenuidades, tan perjudiciales, para ese país y Trump, sobre todo, como las cometidas en cuanto a Irán, porque no se trata de tropiezos circunstanciales, sino sistemáticos, que nacen de una cojera mental permanente y sin cura.

Dependiendo de si los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos, una vez retirado este de Oriente Medio, no han permitido a Irán aún resarcirse plenamente de los daños que los países árabes le infligieron (en su complicidad con EE.UU.), destinará más recursos a ello, probablemente.

A primera vista, la salida de Trump de esta guerra parece fácil, porque en un arrebato de hartazgo y frustración podría aventar todo el proyecto y mentir diciendo que ya se alcanzaron los objetivos y que, como muchas veces falsamente ha dicho, Irán está derrotado e irse.

Pero en este caso sería como dar la media vuelta de repente en medio de una discusión, mientras la otra parte, herida, aún hace una reclamación, e irse, lo cual, en cierta forma, es peor que quedarse cuando el lugar que se abandona en parte pertenece a quien se va o aún quedan allí posesiones suyas (algún hijo o cosas materiales), con las cuales la parte ofendida podría cobrarse o desquitarse.

Está de más decir que en una salida como esta no se habría llegado a ningún tipo de acuerdo, ni siquiera tácito y mucho menos explícito o formalizado.

Y en este caso de dar de repente la espalda al contrincante y saltar del ring cantando victoria, sí se habrían dejado atrás un hijo o aliado y numerosas pertenencias materiales, en forma de empresas estadounidenses, y hasta, habrá que mencionar, bases militares.

Salir de la guerra así, o, mejor dicho, abandonarla de ese modo, como saltando por la ventana, como autodefenestrado, por más que se cante victoria al huir, tendría, como mínimo, estas muy adversas consecuencias para EE.UU.:

1. Irán seguiría atacando todas las bases militares de Estados Unidos y aliados de este en la región, hasta un radio de cuando menos 4.000 km, hasta destruir completamente lo que quede de ellas. Puesto que las noticias de estos hechos van a dar la vuelta al mundo, va a ser muy difícil para Donald Trump seguir diciendo que lograron algún beneficio con esta guerra.

Además, el hecho de que Irán continúe atacando hará más notorio el hecho de que esa guerra en realidad no había terminado, sino que Estados Unidos, simplemente, se salió de ella abruptamente, en otro error de cálculo, destacándose así el que Trump primero cometió un error al iniciarla y luego cometió otro error al terminarla o en la forma en que la terminó.

Sin embargo de esto último, muy pocos estadounidenses estarían de acuerdo con terminarla pagando las correspondientes reparaciones, ni con continuar la guerra. Es decir, habrá en la mayoría una fuerte sensación de que la única "solución", ya después imposible, era no iniciarla, y de que ni siquiera había en realidad un problema, sino que este se creó artificiosamente.

La continuación de estos ataques iraníes, creará en Estados Unidos y el resto del mundo una percepción de derrota contundente y humillante del ejército estadounidense a manos de Irán. Lo cual, por supuesto, será muy desfavorable para Donald Trump y su administración, que ya no encontrarán ninguna forma de convencer de que no fue así.

Dirá que se le está pagando mal por haberse convertido en mártir al salvar a Estados Unidos y a todo el mundo de Irán. Sin embargo, tomando en cuenta lo antedicho y lo siguiente, esto no será visto más que como patéticos delirios.

2. Irán destruiría todas las empresas estadounidenses en la región, a menos que llegara con ellas a algún acuerdo mediante el cual estas se comprometan a contribuir económicamente en la reconstrucción del país persa.

Es prácticamente imposible que con el gobierno de Estados Unidos pudiera Irán llegar a un acuerdo como este, porque Donald Trump no reconocería su derrota y porque otro en su lugar sencillamente se limitaría a culpar a su antecesor.

3. Irán seguiría atacando a Israel, hasta asesinar o derrocar a Netanyahu e inducir el ascenso al poder de alguien de postura cuando menos no antiiraní o pacifista y exigiendo la reparación de los muy graves daños que le causaron.

4. Irán exigiría reparación de daños a los países árabes aliados de Estados Unidos, que han sido cómplices con este en los ataques en su contra, bajo la amenaza de seguir atacando sus instalaciones petroleras si no pagan.

5. La tendencia previsible es que Irán no desbloquee el estrecho de Ormuz inmediatamente después de que Estados Unidos se haya retirado de la guerra sin pagar los daños, y que al buscar opciones de reconstrucción continúe presionando a sus enemigos, para que reparen los daños, mediante impedirles el tránsito por el estrecho o cobrándoles una cuota para pasar.

6. Al mismo tiempo, debido a la enorme deuda pendiente, Irán, por un largo tiempo, confiscaría o atacaría cualesquiera buques (petroleros, cargueros, etc.) de Estados Unidos, Israel y otros aliados cercanos de estos (como el Reino Unido) con tan solo que se acercaran a la región.

7. Irán adquiriría, y en parte actualmente ya lo ha hecho, un dominio o una influencia en la región mucho mayor que el que tenía antes de esta guerra, y esto sería tan notorio e incuestionable para todo el mundo, que el error estadounidense será recordado en la historia como un excelente ejemplo de acción contraproducente.

A propósito, en mi libro Aplicando Vacuna Antiataque Nuclear hablo a fondo y en detalle sobre la causa que en común tienen las contraproducencias en todos los casos, por qué prácticamente todo lo que Joe Biden y Donald Trump han hecho ha sido contraproducente y cómo evitar este serio error.

Aplicando Vacuna Antiataque Nuclear

El desconocimiento de lo escrito en esta parte de este libro es lo que está causando tan graves errores de Estados Unidos, contra sí mismo y contra todo el resto del planeta.

La absurda e ingenua lógica de Washington en sus campañas expansionistas estriba en el método de trasquilar a otros con el fin de debilitarlos como a Sansón. Para la gente miope y de muy baja inteligencia, esta infantil historia basta como hoja de ruta internacional.

Estos países occidentales todavía no ascienden a ese grado de conocimiento en que se sabe que no hay nada tan autoengañoso, tan peligroso y contraproducente como rasurar a otro y después, al continuar tratándolo igual que a un perro, incluso con frío y famélico, sorprenderse de que es un león rasurado.

Es lo que llamo el efecto león rasurado, en que se espera inducir un debilitamiento, mientras se produce un fortalecimiento, sorprendente, inesperado. Es el epítome que engloba en resumen todo el vasto conjunto de sistemáticas contraproducencias occidentales. Cada sanción y embargo, cada pelo y mechón cortado o arrancado desde un país sobreacrecentado es el fertilizante que alimenta y robustece a sus víctimas rasuradas.

Por esto, Estados Unidos ha perdido tantas guerras. Se cree la Dalila del mundo, pero acaba revolcado por leones rasurados.

El caso de Estados Unidos en cuanto a Irán, esta vez, es el más claro ejemplo del dicho en cuanto a alguien que va por lana y regresa trasquilado.

8. Además, por supuesto, al mismo tiempo, luego de este exceso estadounidense habrá también esta otra contraproducencia: Rusia y China también habrán fortalecido su posición e influencia estratégica en todo el mundo, al trasquilar al trasquilador.

Las antedichas serán consecuencias que, si se prevén, evitarán esta manera de salir y, si no se prevén, y se sale así, obligarán a regresar, muy pronto (a cometer más errores, aunque en tal caso sería bajo la dirección de otro presidente estadounidense).

La conciencia de las circunstancias que rodean la situación actual, y la previsión de lo que acarrearían si de repente Estados Unidos abandonara este escenario bélico frente a Irán, mantienen por completo encadenados a ello al presidente y al país norteamericano.

Puesto que es muy probable que Donald Trump ahora sí tome en cuenta esta perspectiva, es muy probable que no salga de esta guerra tan apresuradamente, por más que pueda continuar pregonando a los cuatro vientos de muchas formas que Irán sigue derrotado.

Puesto que Trump hace inversiones sumamente grandes en sus apuestas, cada uno de sus fracasos es un punto de no retorno. No es lo mismo fracasar como empresario, perdiendo dinero propio, que como político derrochando el dinero de contribuyentes y vidas de conciudadanos e inocentes extranjeros.

Por otra parte, cualquier incursión terrestre por parte de Estados Unidos, dentro de Irán o en sus islas, sin duda será repelida con éxito, por las razones esenciales que aquí he señalado.

Así que voy a hablar ahora sobre la posibilidad de que Estados Unidos o Israel ataquen Irán con armamento atómico. Lo cual, si bien sería una absoluta locura, no es imposible.

Al respecto, Tucker Carlson habló hace poco:

El presentador evocó las palabras del mandatario de que el Ejército estadounidense podría "aniquilar" a Irán en una hora si realmente quisiera hacerlo, e indicó que un ataque de tal magnitud únicamente podría ejecutarse utilizando arsenal atómico. "El presidente de EE.UU. ha declarado hoy ante las cámaras: 'Estamos pensando en utilizar armas nucleares contra Irán'. Ha dicho que podríamos aniquilar a Irán, convertirlo en un lugar inhabitable para siempre en una hora. Podríamos acabar con ellos esta misma tarde", repitió el periodista las palabras de Trump.

"Tenemos armas que pueden hacerlo; se trata de armas nucleares. El presidente de EE.UU. está diciendo en voz alta que, si esto se intensifica, podríamos lanzarles una bomba nuclear", manifestó Carlson.

Tucker Carlson: Trump amenaza con usar armas nucleares contra Irán
15 mar 2026 10:05 GMT

Tan solo unos días antes, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, declaró sobre el problema:

"Estados Unidos no ataca a quienes tienen una bomba nuclear", declaró Lavrov en una rueda de prensa tras conversaciones con su homólogo de Brunéi.

El canciller ruso se refirió también a la opinión de "algunos interlocutores" en Oriente Medio que recuerdan que el exlíder libio Muammar Gaddafi renunció en su momento a las armas nucleares y pagó por ello con su propia vida.

Al condenar la ofensiva de EE.UU. contra Irán, Lavrov sostuvo que "esta guerra" puede impulsar la creación de armas nucleares no solamente en el país persa, sino también en los países árabes vecinos.

En ese sentido, advirtió del riesgo de que la no proliferación nuclear se salga de control, y abogó por entablar un diálogo fundamental con EE.UU. sobre cómo se ve a sí mismo en el mundo y qué papel asigna al resto de países."

Lavrov: EE.UU. no ataca a quienes tienen bombas nucleares
3 mar 2026 10:10 GMT

Es evidente que Lavrov no aboga aquí por que cada país tenga armas nucleares, sino por que Estados Unidos respete, de acuerdo con el derecho internacional, a los países para que otros no se sientan obligados a tener armas nucleares.

Sin embargo, tomando en cuenta el desprecio por el derecho internacional que Estados Unidos e Israel exhiben normalmente y las crecientes amenazas (expresas y circunstanciales nacidas de ambiciones de expansión frustradas) de usar armamento nuclear contra Irán, es previsible que también estemos próximos a que Irán se vea obligado a poseer armamento nuclear para disuadir otras agresiones.

Una de estas agresiones podría, con urgencia, ser la de ser atacado, o amenazado con mayor severidad, con armamento atómico por Estados Unidos o Israel.

Y a juzgar por la de sobra conocida irracionalidad de Trump y Netanyahu y su inevitable capitulación, esto en realidad es muy probable.

Por esto, es necesario preguntarnos de qué forma podría conseguirse esta disuasión. Para ello, sin duda se ha pensado como opción la provisión de una de estas defensas a Irán:

1. Armamento nuclear. Ya listo para su uso, no tecnología para su desarrollo, debido a la urgencia del caso; como Rusia ha hecho con Bielorrusia. Lo que no sería razón para escandalizar a nadie, tomando en cuenta que Finlandia está considerando desplegar armas nucleares de la OTAN, en amenaza a Rusia, y que, independientemente de esto, hay de hecho armamento nuclear apuntando a Rusia en más países que en otros países apuntando a aquellos. No sería aumentar, sino reducir, un desequilibrio.

Puesto que el desequilibrio internacional es todavía tan grande y tan injusto que la idea de que, para que exista un equilibrio en Medio Oriente, y así se eviten genocidios como los que Israel normalmente comete con sus vecinos, este país renuncie a sus armas nucleares, la única vía posible es que sus agredidos se le equiparen, si aquel no quiere equipararse a sus vecinos. Esto no eliminaría en Oriente Medio la tensión ni las diferencias, pero sí reduciría la beligerancia. Una paz tensa es mucho mejor que una guerra abierta, especialmente cuando esta implica un genocidio, debido a un extremado desbalance de poder.

2. Paraguas nuclear. Esta es la opción más segura (y acorde con los tratados internacionales en la materia) y más rápida, sobre todo en un caso de urgencia como este, extender el paraguas nuclear, por ejemplo de Rusia, cubriendo a Irán.



Respaldo de esta publicación:

No hay comentarios.:

Publicar un comentario